de nuevo nos vemos en la necesidad de informar sobre un nuevo golpe al dopaje, esta vez a nivel aficionado-amater, que nos revela lo triste de este tipo de practicas y el nivel al que se extiende, para pruebas competitivas y open ,cuyo unica recompensa es el orgullo y satisfaccion personal de haber echo puestos punteros.
desde DIPSPORT, queremos que este tipo de practicas sean sancionadas con el rigor que se merece, tanto para los suministradores como para el propio consumidor final, siempre que este lo suficientemente probado y no implique a deportistas que no han tenido nada que ver, con el daño moral y social que ello supondria.
Ciclistas, atletas y triatletas son algunos de los relacionados con la trama, entre los que se encuentran varios exprofesionales y deportistas amater.
42 ciclistas –dos de ellos cántabros, Ángel Gómez y Eduardo Cosío–, 11 atletas y 8 triatletas, algún motociclista, culturistas y varios practicantes del kayak están entre los deportistas que se ha podido acreditar que compraron sustancias dopantes en una farmacia de Andorra, a la que los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil y la Policía Andorrana han acusado de suministrar en España sustancias dopantes a unos 60 deportistas de elite y profesionales, pero también a un gran número de deportistas populares amateurs. En la lista de 77 que se ha hecho pública figuran varios cántabros. Uno de ellos es Ángel Gómez, exciclista profesional con Saunier Duval, y recientemente ganador de la marcha cicloturista de El Soplao de montaña. El otro, Eduardo Cosío, corredor amateur del Salcedo, que compite en la categoría Máster 30 y que el pasado sábado se clasificaba sexto en la también Marcha Cicloturista de la Quebrantahuesos.
Por otro lado, aparecen nombres como David Bustos (Aiarabike) recientemente ganador de la Challenge Cantabria Infinita de la categoría Máster así como los triatletas Francisco Pontano, ganador del Triatlón Valle de Buelna en tres ocasiones y que ha declinado su participación mañana en la sexta edición o la también triatleta Jessica Rodríguez que compitió el pasado domingo en el triatlón de Suances. También figura Víctor de la Parte, corredor profesional del Caja Rural y ganador de la última etapa del pasado Circuito Montañés Internacional.
En una operación conjunta, los tres cuerpos policiales han podido acreditar que la farmacéutica andorrana Eva B.P., de 42 años, llevaba desde el año 2003 suministrando sustancias dopantes a deportistas, que hacían los encargos por Internet y recibían los paquetes enviados desde Jaca (Huesca) y La Seu d’Urgell (Lleida).
Xabi Tondo fue la clave
Esta acción policial es la continuación de la ‘Operación Carrera’, que en febrero pasado permitió desarticular a una red destapada por el ciclista Xavier Tondo –fallecido recientemente en un accidente doméstico– dedicada a la importación y venta de sustancias dopantes a deportistas, incluidos algunos menores de edad. En la operación, en la que se ha acusado a otras cinco personas como presuntas colaboradoras con la farmacéutica andorrana, se han intervenido 15.000 comprimidos de distintas sustancias dopantes, tanto anabolizantes como estimulantes, como DHEA –una hormona precursora de la testosterona–, Testex, Andriol, Eprex, Synachten, Efedrina y Trigon, así como medicamentos legales peligrosos para la salud, como el Solcoseryl, considerado el ‘EPO de los pobres’.
Lo que choca fundamentalmente es la cantidad de deportistas aficionados que figuran entre los imputados lo que hace indicar que el ‘doping’ también está introduciéndose en el deporte popular. Los deportistas, se enfrentan a una posible sanción administrativa, pero no penal, y quizás también deportiva. Están colaborando en las declaraciones y actuaron por libre. Tan sólo durante el pasado año, la farmacéutica imputada hizo 536 envíos de productos dopantes directamente a los sesenta deportistas en España, lo que le generó unos beneficios de 110.000 euros, según datos policiales.
Además, otros tres integrantes de la red, también acusados, disponían de un almacén en Barcelona, desde donde distribuían la DHEA a la farmacia de Andorra para que fuera posteriormente vendidas.























